Experiencias de pescadores y acuicultores ante fenómenos naturales

Experiencias de pescadores y acuicultores ante fenómenos naturales como los huracanes Irma, José, Katia y el terremoto de México.

Los impactos de los huracanes, en esta oportunidad, Irma, José y Katia; por su formación en aguas cálidas del Pacífico o el Caribe, afectan en primera instancia a pescadores y acuicultores. Por lo importante del tema consideramos oportuno trasladar a ustedes algunas experiencias de pescadores y sugerencias ante estas eventualidades.

 

PESCA

El artículo publicado el día 07/09/2007 en CLIMA PESCA (tomado de Undercurrent News) sobre los impactos de IRMA en la Florida, describe como los pescadores de langosta se prepararon para reducir los riesgos del impacto el huracán sobre sus embarcaciones y trampas.

Lo que por largo tiempo hemos escuchado sobre los servicios de los ecosistemas del manglar que protegen contra huracanes, entre otros servicios, ahora se ve con claridad; los pescadores de langosta han llevado sus embarcaciones al manglar para protegerlas, esa es una buena medida.

De igual manera las artes de pesca deben ser colocadas en un lugar seguro para evitar perdida por extravío o por daños. Medidas similares se deben adoptar para el resguardo de los motores fuera de borda, éstos deben de guardarse cubiertos y si es posible cubiertos de grasa. Esta práctica fue desarrollada con éxito por los pescadores en República Dominicana en ocasión del Huracán IRMA[1].

Por otra parte, no solo los pescadores deben proteger sus bienes, también los procesadores, si tienen cámaras frigoríficas, lo deseable es que puedan desalojarlas, enviar los productos a otras cámaras ya sea de amigos, socios o arrendadas, para evitar pérdidas en el caso de que falle la energía eléctrica. Al dejar producto en salas de proceso, en cámaras frías o frigoríficos es un riesgo muy alto, no solo por las pérdidas en producto, sino por los procesos de limpieza y desinfección que se deben desarrollar una vez pasado el evento, si el producto que contienen se ha descompuesto.

En estos casos es mejor no arriesgar y no considerar que “pueda ser que no pase nada”, siempre hay que pensar en el peor escenario.

Ante el aviso del probable impacto de un huracán, incluso de una tormenta tropical hay que planificar la mejor manera de guardar agua limpia, potable. Los dos servicios básicos que con más frecuencia se interrumpen son la electricidad y el agua; ambos a veces, dependiendo de las circunstancias tardan días en restablecerse.

El comercio se verá afectado, como muchas actividades de la ciudad, poblado o puerto que sea golpeado por el huracán; por lo tanto, tenemos que considerar la forma de evitar concentrar muchos productos de la pesca o acuicultura ante una amenaza de huracanes.

En los países de la región del SICA, la experiencia de los años recientes indica que a veces las tormentas o depresiones tropicales son tan dañinas como los huracanes por la fragilidad de nuestros territorios.

Siempre es de vital importancia la relación de la población, particularmente los pescadores con las instituciones a cargo de la meteorología e hidrología para recibir información actualizada.

Lo más importante es la vida de las personas, primero hay que planificar donde habrá que resguardarse, pero luego hay que hacer los esfuerzos necesarios para que los medios de vida queden en condiciones para volver trabajar.

 

ACUICULTURA

En la región del SICA existen diversos ejemplos de los impactos de huracanes en la acuicultura: Mitch, Tormenta E12, Agatha, entre otros, los resultados son coincidentes. En la acuicultura de camarones se rompen las bordas de los estanques (destrucción de infraestructura productiva), azolvamiento de los mismos, daños de compuertas, se escapan los camarones que están siendo cultivados, entre otras. Provocando pérdidas económicas que a veces tardan años en recuperarse.

En la parte continental, la cantidad de lluvia incrementa los caudales de las corrientes de agua, ríos, riachuelos, quebradas; además satura la tierra y en las elevaciones pueden generarse deslizamientos y derrumbes que además de otros daños pueden destruir o dañar, en los casos menos graves, las inversiones en acuicultura.

La maricultura que utiliza jaula que pueden sumergirse, como en el caso de la cobia, en cierta forma se liberan de estos riesgos, pero se ven sometidos a las presiones de las corrientes que en ocasiones pueden superar los 5 km/hora.

Por lo tanto, es necesario que los acuicultores seleccionen bien los sitios donde instalaran sus estanques, alejándolos de causes, aunque corra muy poca agua y menos en antiguos causes. Los camaronicultores, deben organizar sus instalaciones de tal forma que les sea fácil desalojar con anticipación (la llegada de los huracanes se conoce con antelación) su producto de mayor tamaño.

Un elemento sensible en acuicultura es el alimento, que es susceptible a la humedad por esta razón debe protegerse en sitio seco y resguardado antes de que llegue un huracán o una tormenta tropical o cualquier otro fenómeno que aporte humedad; de la misma manera un almacenamiento adecuado evita que diferentes plagas ataquen su alimento.

En áreas con accesos, que en el tiempo lluvioso se tornan difíciles por los eventos que acarrean fuertes precipitaciones pueden dejan incomunicados los centros acuícolas, por ello deben mejorarse las vías de comunicación y tener rutas alternativas que permitan mantener contacto tanto con las personas que habitan el centro de producción como con las instalaciones del mismo.

 

SISMOS

Coincidentemente al mismo tiempo que en el Caribe se presentaban los huracanes Irma, José y Katia en categorías, 5, 4 y 1 respectivamente, en el Pacífico mejicano, en las cercanías de Pijijiapan en el estado de Chiapas se producía un sismo de 8.2 a las 23:49:18[2] del jueves 7 de septiembre de 2017.  Las coordenadas del epicentro son 14.85 latitud N y -94.11 longitud W y la profundidad es de 58 km

En ambos casos los huracanes y el sismo descrito, los pescadores son afectados, más si se produce un Tsunami.

Los sismos cuyo epicentro se dan en el mar, provocan un comportamiento en los peces que los aleja del hábitat donde se encuentran normalmente, reduciendo las posibilidades de captura por parte de los pescadores, si el sismo es muy fuerte, como en el caso mejicano o como antes ha ocurrido en Chile o Indonesia, se destruyen algunos hábitat reduciendo los espacios donde los peces habitualmente desarrollan su vida.

En conclusión, además de los problemas que un sismo con epicentro en el mar provoca al ocasionar la muerte de personas en las comunidades ribereñas y las pérdidas ocasionadas por destrucción de viviendas, infraestructura productiva, muelles entre otras; por algún tiempo, dependiendo de la intensidad del sismo, no tendrán éxito en la pesca.

Experiencias como el sismo de El Salvador (2001) Indonesia (2004), observaciones frecuentes en El Salvador (2007, 2009), así como experiencias de pescadores en la región del SICA (2017), sugieren que un sismo de magnitud 3-4 puede ser que reduzca los rendimientos de la pesca por 2 a 4 días; en cambio un evento de magnitud 7 o más puede mantener a los pescadores con capturas reducidas por varios meses.

Después de algún tiempo la pesca se recupera y continúa la actividad con sus altas y bajas originadas por otros factores.

OSPESCA, mantiene una permanente observación sobre los fenómenos ambientales y los comunicará a los miembros del sector y al resto de personas interesadas para una mejor preparación y planificación de medidas con el objetivo de atenuar los impactos previstos.

 

 

[1] Información proporcionada por el Sr. Jesús Galán, CODOPESCA, República Dominicana
[2] Servicio Sismológico Nacional, Reporte del sismo.  http://www.ssn.unam.mx/sismicidad/reportes-especiales/2017/SSNMX_rep_esp_20170907_Chiapas_M84.pdf.
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